El Mensaje
Las primeras historias que yo recuerdo haber leído fueron las del Coquito, un librito básico en Perú para niños que te enseñaba a leer. No me sorprendería que aún exista aunque estemos hablando de hace más de veinte años. Estas historias de una página eran mi parte favorita de de cada capítulo. A pesar de que no recuerdo el contenido de ninguna de ellas sé que el resto del libro era sólo un preludio a esa página anhelada.
También recuerdo haber tratado de escribir historias desde la infancia, pero en periodos de varios años y sin pasar de una o dos páginas. Aun ahora lo que he escrito en ficción no pasa de las treinta páginas.
Pero dado que estudié por un tiempo lengua y literatura en inglés, hay ciertas cosas que aún me interesa explorar.
Éste es el primer artículo sobre ese interés. Será (relativamente) breve por dos cosas: Primero, es más que nada una guía para posible futuro estudio; y segundo, la gente (Gamer) me dice que uso demasiadas palabras para conceptos que deberían ser sencillos y encima las uso de manera complicada.
Les aburren tantas líneas.
Mientras yo ansío un mar de palabras.
En fin. Con ustedes…EL MENSAJE
Creo que no es muy controversial decir que todo lo que se hace en cierta forma es teleológico, que se hace porque hay un fin. Obviamente, este argumento llevado a un extremo nos resulta inútil porque no nos dice nada nuevo (tal como este párrafo, que como se ve bonito lo voy a dejar).
Ahora bien, quiero pensar por un momentito en las implicaciones y refutaciones del argumento de que la literatura debe tener un mensaje, una lección.
El primer cuestionamiento a tal doctrina que recuerdo haber leído está en algún número de la revista Sugoi, si mal no recuerdo del director Iván Antezana. El artículo decía que pretender que el arte tenga un mensaje lo reducía al nivel de un mero pasquín.
Pero en mi cortísima experiencia estudiando corrientes de pensamiento en literatura, lingüística y filosofía, se me ha quedado arraigada una actitud escéptica que me hace desconfiar de pronunciamientos contundentes como ése.
La ventaja de esa actitud es que soy bastante open minded (suena mejor en inglés, así como cuando Borges dijo que moon suena mejor que luna) y me rehuso a juzgar a las personas y sus características de manera a priori. La desventaja es que se me hace bien difícil tomar decisiones y formarme una opinión concreta.
La edad de la Ilustración, y los escritores del Neoclasicismo inglés, particularmente Samuel Johnson, el autor del primer diccionario inglés de envergadura, en sus cátedras de Shakespeare, nos daban a entender que la literatura imperativamente tiene un objetivo moral.
Eso fue seguido por la literatura Victoriana, quizá incluso hasta en lo que algunos estudiosos llaman el periodo de Fin de siècle inglés. Oscar Wilde decía que Dorian Gray—con todo su hedonismo—era una obra sumamente moral (dado su final).
Quizá el Modernismo, el movimiento Avant Garde, y la Primera Guerra Mundial cambiaron las actitudes en Occidente sobre el arte y la literatura.
¿Una pieza existe sólo porque es bella y para ser admirada?
Regresando por un momento a la teleología, el estudio de los objetivos, de los fines, es cierto que la edificación moral tiene que venir de algún lado, y es necesario evitar la decadencia por simple lucha contra la Segunda Ley de la Termodinámica y la entropía, pero la pregunta la reitero: ¿Es necesario, o siquiera bueno, que la literatura en particular y el arte en general se encarguen de eso?
¿Qué opinan ustedes?
Lo que yo pienso por ahora es que la literatura y el arte sí nos deben enseñar, nos deben enseñar lo que significa ser humano: la tragedia, la estupidez, la desesperanza, si el escritor considera que sólo eso existe, pero también el gozo, la fascinación, y el optimismo, si el autor considera eso importante. En otras palabras: el arte debe enseñar lo que el artista considere que deba enseñar.
Es decir, yo aún considero, a pesar de todo lo que se ha dicho respecto del formalismo, la falacia del autor, y la muerte del autor, que el autor es la divinidad del texto (idea robada, una vez más, de Stephen R. Donaldson). Y dado que en este mundo existe la religión, la espiritualidad, el ateísmo y el agnosticismo, hay muchas formas de abordar ese rol del escritor en el texto.
Quizá después considere el rol de los lectores.
De lado queda, naturalmente por falta de nivel intelectual y conocimiento de mi parte, definir qué es el arte, y lo que la cultura y la sociedad le permite y lo que prohibe y censura al arte.
Mejor en vez de postear todo esto, pon tu video bailando pool dance en el Scarlet!!! XD, eso es arte jajaja
@Jeanette
chitón tú, carajo. Bueno, me has dado que pensar igual O.O
Yo creo que no es necesario transmitir un mensaje, sea este positivo, negativo, o lo que fuere. Tampoco es que una texto con un trasfondo moral sea terrible, pero no lo veo como una necesidad.
En todo caso, yo opino… que deberias subir tu video bailando en el Scarlett xd
Ya ves? XD
El blog necesito un post donde cuentes tu experiencia bailando en el scarlett xD